De pronto lo único más cercano a mi boca, fue mi rodilla....
Una noche no muy ajena a ésta en la que me dispongo a contar lo que me sucede, me sentí mas desconectada de lo que llamamos mundo, para según yo ( y mi fugaz recuerdo ) encontrarme dentro de lo que considero lo más poderoso que una persona puede tener. Su mente.
Así es, me encanta divagar y andar entre recuerdos, cortar las palabras que por ahí escuche, arrojar en el acantilado ideas bizarras, las ideas mas estúpidamente bizarras que de vez en vez se me ocurren..., armo mi colección de miradas que por algún motivo guardo tan celosamente, ando entre tonaditas incompletas que flotan sobre mi y hay listas de tareas sobre las que camino (que siguen pendientes..) ando cotorreando a los sentimientos y tratando de aplacar a mis demonios haciéndoles escuchar la melodía de guitarras que alguna vez por culpa de un Èl, fueron grabadas en mi piel. Siempre desmintiendo a los recuerdos, que si bien me acompañan en cada travesía, aveces me la hacen más pesada; Escucho repetir a mi conciencia decir que todo saldrá bien con un tono de seguridad característico de ella, mientras camina de un lado a otro intentado convencerse ella misma ( me río de su incongruencia ) y al inconsciente aparecer y desaparecer detrás de mi siempre repitiendo el nombre en un Él una y otra vez, una y otra vez... una y otra vez...
Los sueños, son bien difíciles de seguir, aparecen y desaparecen como luces, verdes, rojas, azules, amarillas, violeta, negras, luces que si bien no alcanzo a tocar siempre están ahí....
Rindo mis mas sinceros deseos a lo mas humano dentro de mi, mientras mueren víctimas de mi carácter de la manera más placentera y lenta posible para que el remordimiento no me coma viva, y el gusto de saber que son exterminadas de la faz de mi ser me hace sentir que todo lo puedo.
Todo se mezcla, se fusiona y es blanco y negro y es color y es una noche con luz de sol; Es tan grande como el interior de una botella de cristal, todo ahí me parece tan inadecuado, incompatible, tan negro y sucio , como el batidero de un cuadro al que no se le pretende terminar, todo es tan desordenado y estresante, es cínico por ser tal cual...
De pronto...
Todo se mostró más negro que de costumbre, una silueta me cubría de la luz y el poder de hacer lo que me plazca se vio limitado y se redujo por el susurro de una silueta que me visita cada noche. Una silueta tan atrevida y ágil, que si bien alguna vez le mostré como entrar, ahora se que fue el error más dulce que he cometido.
Y solo una cosa no pude, besarle la boca.
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